jueves, 11 de septiembre de 2014

VERDE Y AZUL




"La luna, una luna limpia y bruñída que ofrecía en un cielo diáfano sus más puras platas, prestaba luces frías e inciertas a un raro y alucinante paísaje. Primero, dominandolo todo estaba el mar; un mar laminado por la calma de la noche..."
(Extracto de la novela "La hora azul", de Dario Fernandez-Florez)


Verde y azul es el color del mar al atardecer en la Bahía de Almeria, un lugar de encuentro de sirenas, calidas aguas vivas como las llaman los marineros, que esconden nuestros juegos, alli hay rocas esculpidas con nuestras imagenes tan deterioradas por el paso de los años que parecen simples rocas con formas caprichosas.

En otros tiempos cantamos en sus costas, ahora nuestra musica y danza son timidas y nadie puede vernos, el tiempo no es lineal en nuestra especie y entramos y salimos de él con nuestros recuerdos, que siempre son inmediatos, una suerte o un conflicto mental segun la emoción que lleva lo que nos ocurrió.

viernes, 25 de julio de 2014

GRECIA


Entre el agua y la piedra,
la rosa, el áura...tú
lucirás tu belleza pensativa...
El prado florido
hollarás con tus pasos de ingrávida armonía...
Déscalza, caminando,
esparciendo sonrisas
preciosa escarcha, aroma de tus labios,
sobre los lirios malva,
la azucena y la orquídea...
¡Eres la Primavera
ática de la vida!...
Boticelli soñaba
tu figura en la niebla color lila...
soñaba tu cabello
con la vid y la espiga
entrelazado o suelto como un río......

("Diafanas sombras sobre mi espejo" de Bernardo Martín del Rey)

sábado, 26 de abril de 2014

LA SIESTA



Son las tres de la tarde, julio, Castilla.
El sol no alumbra, que arde: ciega, no brilla.
La luz es una llama que abrasa el cielo;
Ni una brisa una rama mueve en el suelo

Desde el hombre a la mosca todo se enerva;
la culebra se enrosca bajo la yerba:
la perdiz por la siembra suelta no corre,
y el cigüeño a la hembra deja en la torre.

Ni el topo, de galbana, se asoma a su hoyo,
ni el mosco pez se afana contro el arroyo:
ni hoza la comadreja por la montaña,
ni labra miel la abeja, ni hila la araña.

La agua el aire no arruga, la mies no ondea,
ni las flores la oruga torpe babea:
todo al fuego se agosta el seco estío:
duerme hasta la langosta sobre el plantío.

Sólo y o velo y gozo fresco y sereno:
sólo yo de alborozo me siento lleno:
            porque mi Rosa
            reclinada en mi seno
            duerme y reposa.

Voraz la tierra tuesta sol del estío:
más el bosque nos presta su toldo umbrío.
Donde Rosa se acuesta brota el rocío,
susurra la floresta, murmulla el río.

¡Duerme en calma tu siesta, dulce bien mío!
¡Duerme entretanto
que yo te velo: duerme,
que yo te canto!

(Poema de Zorrilla, "la siesta" se publicó por primera vez en La Ilustración ESpañola y Americana, con una dedicatoria del autor que decía así:"Al poeta Grilo - Mi querido Antonio: Te dedico esta composición, cuya fama te debo, porque la has lucido recitándola con esntusiasmo en las regiones del gran mundo y ya ni Madrid ni yo sabemos si es tuya o es mía- En abril de 1877)

sábado, 19 de abril de 2014

HORIZONTES PERDIDOS


Tenemos el mar:
es nuestro su hondo estallido...
tocan sus olas en nosotros,
vaivén de va y viene...
gaviotas del pensamiento,
arrugas en la frente...
navegantes del corazón,

Nuevo Mundo que nos enciende...
Tenemos el mar:
galeotes de nuestra pasión,
en el más alla del que no se vuelve.
Horizontes perdidos,
olas del corazón
arenas de llegar y verte.

Playa a donde núnca estás
y dejas que te sueñen.
Por los caminos del mar
-campos para que los siembres-
soledad e inmensidad entre sí se entienden.
Malvarrosa de coral
ciñendo el hueco de tus sienes.

Las estrellas en la mar se pierden...

(Juan Manuel Naveros Burgos -"Desde mi mundo"-)

miércoles, 9 de abril de 2014

LA CONDESA DE LA ALHAMBRA




Las sirenas pensamos que cada era tiene sus propios miedos, a lo largo de nuestras vidas, no siempre todo tiempo pasado fue mejor, como dice la sabiduría popular. No somos los mismos desde que nacemos, aunque salimos de esa semilla que fuímos y grandes o pequeños pertenecemos a esa especie. Que miedo da el cambio, de uno mismo y de todo a nuestro alrededor y que inutil proponorse no sentirlo, está por todas partes, pero sobre todo en el interior de los que más le tememos.
Solo se paralizan algunos momentos quedando helados en la mente, imborrables, cuando escuchamos cante hondo muchas emociones se despiertan parece que un duende pasa junto a ti y te dice: eso, tu también lo sentiste...
Esta y otras emociones se viven en la novela "La condesa de la Alhambra", de Pedro Blanco Naveros, editorial Alhulia, como ejemplo, este pequeño párrafo y su cante:
"Armado del valor y del salero de su raza se subió al estrado, pidió a un guitarrista que rasgase las cuerdas de su instrumento y cantó el fandango más profundo y con más quejío que lo hubiera hecho nunca, mirándola fijamente con sus grandes ojos negros.
<< Qué bonita es la extranjera
De melena tan dorada
Su corazón yo quisiera
Reflejarme en su mirada
Y amanecer a su vera. >>"

sábado, 15 de marzo de 2014

TUS OJOS



Tus grandes ojos negros que brillan como estrellas
no sé qué tienen que recuerdan mar y cielo...
No sé qué tienen que entre sus dulces luces bellas
como las olas mecen la nave de mi anhelo.

Tus negros grandes ojos - dos sistemaas solares-
como la mar inmensos, como el cielo profundos...
No sé qué tienen que hablan lenguajes de mundos,
de países ignorados y remotos lugares.

Cuendo en ellos me miro sólo veo indecibles
abismos y gigantes muros impetnetrables...
¡Tus grandes ojos negros que con luces terribles
como las olas mecen a mi alma indomables!

Son como dos diamantes misteriosos y bellos,
donde asoma la luz como un eco lejano.
-¡oh, mujer! -¡de tu espíritu son los destellos
de invencibles secretos que me ocultan tu arcano!...

(Juan M. Naveros -Almería Misteriosa-)

miércoles, 5 de marzo de 2014

HOMENAJE





Una vez escuche que, como las pirámides, hay mujeres que sortean el paso del tiempo, mi madre era una de ellas, siempre bella, siempre fresca y alegre, creativa y eternamente joven.
La arena del tiempo pasaba por ella y solo la redondeaba como a las montañas, permanecía en pie haciendo barrera contra cualquier contrariedad, protegiendo a su familia.

Permanece en todo lo que una vez estuvo cerca de ella, mi padre la llamaba “su gacela” y así es como ella se movía, tenía dos preciosos nombres que la definían, Ángela Cristina, siempre hay miembros en las familias alrededor de los que se hace balance de los antepasados y el futuro, ella era la figura que definía el tiempo y paisaje familiar, la protagonista, como novia, como madre y como abuela, siempre el personaje más importante de su entorno.

De niña se deslizaba por una montaña en las afueras de Huercal-Overa, junto a la carretera, porque pensaba que algún director de cine pasaría y prendado de su agilidad la contrataría como artista, actúo de jovencita en el teatro y se quedó en blanco recitando, nadie se dio cuenta porque nadie esperaba nada más que verla hablar y sonreír, solo mirarla era gratificante.

Tenía una memoria excelente y se hizo maestra, así llegó a Olula del Campo y vivió dejando algo inolvidable en sus alumnos, después fue madre, y sobrevivió con mi padre, que también era maestro en Palomares, en tiempos de cambios tras la guerra civil española, con sopas de acelgas del campo y cartillas de racionamiento, allí pasó los años que luego se recuerdan a lo largo de la vida con más ardor.

Nacimos mis hermanos y yo, la vida continúo impermanente cada detalle, con ella como sólida unión de eslabones, mamá, Angelita, Geli…

Mi madre
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