
son tus lindos lunares caprichosos
puntitas de pimienta salpicadas,
tantas como tus cambios veleidosos.
Esas mismas motitas ensoñadas
en mis dulces deliquios amorosos,
junto a tus bellos ojos engarzadas
y a tus melados labios primorosos.
Uno junto a la boca dudaría
si coger la madura fruta roja
de tus labios repletos de ambrosía
o el sol de tu mejilla tentadora...
¡Más será en tu garganta donde escoja
el lunar que escondido me enamora!...
(Juan Manuel Naveros Burgos, "Poma")








