martes, 17 de enero de 2012

MI ELEMENTO




Si el aire fuera mi elemento ¿qué sensaciones viviría?, sentir que la tierra no me atrae hacia sí con fuerza por mi peso, que puedo mantenerme elevada mecida por corrientes suaves o viajar  dentro de olas de rápidos vientos, nadaría en él como en un gran océano y subiría lo preciso para ver sin ser vista, tal vez alguien diría que soy una nube con formas de mujer.

domingo, 18 de diciembre de 2011

JUGUETE


Por la mar del Poniente carmesí, dando besos de oro al aire azul;
por la mar, Sirena, yo te ví vueltos a mi tus ojos de agua azul.
Donde el sol sus anillos de rubí tiraba al agua, ibas corriendo tú,
como un juego, burlando baladí su puntería entre sinuosas u.

Por la mar, Sirena, te ví yo tan linda que nunca te soñé,
y en la mar del Poniente te lancé el firme anillo de mi amor en pro;
e inutil fue tu fuga, puesto que presa quedaste de su redonda o.

(Juan Manuel Naveros Burgos, "En Azul")

domingo, 4 de diciembre de 2011

RETRATO CON FONDO MARINO


Son tus ojos como peces incrustados en tu cara,
un capricho tu perfil con tu naricilla chata.
Las arrugas de tu frente gaviotas de abiertas alas...
Tu boca es una bandera que ondea encarnada
Es tu tez como la espuma, tus cejas dos negras barcas...;
tus mejillas arreboles que suben de tu gargante.
Son tus partidos cabellos oscura estela rizada
que ondula por tus costados y empuja el batir del agua.
(Juan Manuel Naveros Burgos, "Mi Almería Marinera")

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿SAPO O PRINCIPE?




Hubo una vez en un lejano reino un príncipe extremadamente hermoso, sus dominios se extendían frente al mar, desde pequeño, cada día al atardecer solía mirar desde su alta torre los acantilados hasta que el sol se iba por el horizonte, nada perturbaba esa costumbre.

Su belleza era muy admirada y hubo muchas princesas y hermosas damas que le declaraban su amor, él lo recogía y no les devolvía nada, no apreciaba la admiración porque siempre la había tenido, era inconstante y se aburría frecuentemente.

De repente su vida se desmoronó, heredó el reino y tuvo que  comenzar a tomar decisiones, cada día se le exigía que eligiera, que juzgara, que mandara, eso le dejaba agotado y vacío, también su pueblo comenzó a pedirle que les diera un heredero.

Aquel pueblo creía en la magia simpática y por tanto el príncipe estaba bien seguro que igual que él había sido inconstante, cualquier esposa lo sería con él por la “ley de las compensaciones”, ese temor le impedía tomar esposa.

En un largo paseo por el borde de un acantilado pudo ver unos hermosos sapos que se divertían cerca de una charca y pensó cuan tranquila y sencilla sería la vida para ellos, siempre saciados de comida por la abundancia de mosquitos, siempre alegres y ajenos al pensamiento responsable, comiendo, durmiendo, saltando; tan ensimismado quedo pensando en sus vidas que perdió la noción del tiempo y se hizo de noche.

En ese mágico momento cuando el sol dejo el horizonte apareció junto a los sapos una hermosa mujer del agua, como eran llamadas en ese lugar las sirenas…

martes, 8 de noviembre de 2011

LA DEL CABELLO ROJO

Es la dulce hoguera de tu largo pelo
una inmensa llama en la que estoy ardiendo.

Me miran tus ojos con mirar de fuego
y en sus bellas luces con mi amor me prendo.

Que en tus labios rojos me abraso y me quemo
de pensar tan solo que me das un beso.

(Juan Manuel Naveros Burgos "Poma")

viernes, 28 de octubre de 2011

EL CEREBRO, EL CENTINELA QUE NUNCA DUERME




No es lo normal que una sirena se pregunte de donde viene y hacia donde va, permanecer durante largo tiempo hace que la pregunta básica de la humanidad no nos preocupe, simplemente volvemos al lugar en el que estuvimos antes de llegar aquí, pero como todo lo hacemos muy lentamente, lejos de hacer que nuestras mentes tengan más tiempo para pensar en esos temas, hace que siempre sepamos que más tarde lo podremos hacer y terminemos posponiendo esas preguntas indefinidamente, nada hay en la tradición oral que ayude a comprender el sentido, el mar es nuestra inspiración, nuestro destino está unido al suyo, él también surgió y también dejara de ser.

En el libro “El centinela que nunca duerme”, dice su autor: “Efectivamente, en un ambiente que podemos imaginar a veces apacible y a veces virulento, y mientras se iban separando " las tierras y los mares," empezó la vida en el agua, con una complejidad cada vez mayor, donde cada especie y cada ser vivo dentro de la propia especie, inició una lucha para poder sobrevivir, sobreviviendo no los más fuertes, sino los más capaces para adaptarse al medio donde les había tocado vivir.

El propósito fundamental de este libro es, reflexionar sobre una de las grandes interrogantes habidas, el cerebro y cómo funciona, para tratar de abrir nuevas vías de investigación en este campo tan complejo, dando soluciones para algunos de los múltiples problemas que aquejan al hombre moderno en los albores del siglo XXI.


Es el cerebro, el órgano donde se asienta todo lo que somos o dejamos de ser y está constituido por un tejido formado por neuronas que curiosamente es insensible, pues no tiene la facultad de sentir absolutamente nada, por la manipulación directa de su estructura blanda y amorfa, al no tener receptores de tacto en su corteza, pero que es capaz de experimentar sensaciones globales impactantes, a través de la información que le llega de sus receptores periféricos y órganos sensoriales. Nuestra personalidad está dispersa en ese tejido nervioso y el placer no está en la zona corporal acariciada, sino en uniones de células situadas en el neocórtex.

La inteligencia cerebral, se mide en función de las conexiones establecidas, a mayor cantidad de enlaces entre neuronas, mayor corteza cerebral y mayor inteligencia.

Lo que sí es incuestionable, es que cuando queramos profesar nuestro amor a la pareja, no nos vale la fórmula tradicional de "te quiero con el alma", sino la menos romántica pero más verdadera de "te quiero con el cerebro" o profundizando aún más, “te amo con todos mis iones.” No podemos olvidar, que al fin y al cabo, el enamoramiento es un pequeño patrón de enlace entre células que se encuentran en el cerebro.”

miércoles, 26 de octubre de 2011

EL CUENTO DE LAS COSTOSÍSIMAS LAGRIMAS DE PERLAS



Hubo una vez una niña que vivía junto al mar, que cuando lloraba llenaba la casa de hermosas y blancas perlas, ya que sus lágrimas se convertían en ellas cuando salían de sus ojos, su padre las recogía y gracias a ello vivían con muchas comodidades, no había manera de que la niña estuviera risueña, siempre se encontraba pensativa y triste, quizá preocupada por el extraño fenómeno que la apartaba de otros niños y la hacía diferente.
De muy lejos llegó un príncipe atraído por la fama del fenómeno y le propuso matrimonio, así, con la idea de salir de aquel lugar en el que era una solitaria, accedió la princesa y se fue al reino de su nuevo marido.
Todo lo que encontró allí fue incomprensión, el príncipe era avaricioso y procuraba que su mujer llorara cada día para conseguir muchas cosas de valor y rodearse de lujo.
Parecía que el don con el que había nacido no la dejaría ser feliz, aunque al parecer hacía feliz a su acompañante, y así hubiera sido si un día no hubiera pensado que ya era suficiente y que nadie llegaría a salvarla de su suerte, ese día salió del palacio sin dificultad ya que nadie esperaba que escapara por sí misma y no estaba vigilada.
Ando por los caminos y llego a una ciudad donde era una más, nadie sabía de su don, así que se propuso seriamente no volver a llorar para no darlo a conocer, comenzó a ser muy feliz y ello llevo a que incluso riera y cual no fue la sorpresa de todos cuando su risa convertía, mientras duraba, en diamantes todo el cristal que hubiera a su alrededor, al fin otro don nuevo y desconocido fue su salvación, porque desde aquel día todo el mundo procuraba que siempre se sintiera querida y feliz para gozar de su gratificante y enriquecedora sonrisa.
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